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Carretera de la muerte

En el 2008 María Elena se encontraba buscando páginas de Bolivia por un tema laboral de investigación. Fue entonces donde apareció una página que se llamaba Carretera de la Muerte (de La Paz a Coroico) al ingresar se pudo ver un impresionante camino de cornisa que asustaba de solo mirarlo. Aparecían fotos realmente impresionantes con vehículos a punto de desmoronarse. También supimos que se la denominaba Carretera de la Muerte por tener el triste record de accidentes fatales. Lo que no podíamos dejar de ver eran los espectaculares paisajes que aparecían en todas las fotos. Nos enganchamos con el lugar y seguimos buscando páginas con el tema. Fue así que descubrimos que había un grupo  de ciclistas que te llevaban a la cumbre a 4700 mts. SNM. Una vez allí te lanzaban en bici y luego te recogían a 1200 mts. SNM, en plena yunga (selva) boliviana. Todo eso en 65Km. de puro desnivel.

Luego de leer esto rápidamente averiguamos que empresas hacían el recorrido. A partir de ese momento dijimos: ¡tenemos que hacer esto algún día!

Por fin ese día llegó y fue este febrero del 2010 que pudimos realizar ese descenso.
Les puedo asegurar que es algo magnífico. Con buena carga de adrenalina. Imperdible si vas por Bolivia. Si bien tiene sus riesgos estos se pueden regular de acuerdo a la velocidad con que bajes.
Un dato a tener en cuenta: La carretera ya casi no se usa para el tránsito cotidiano, solo la transitan algunos lugareños y algunos turistas ya que han construido otra toda asfaltada y un tanto más segura.
En el momento de elegir la bici es aconsejable y diría imprescindible que tenga frenos a disco hidráulicos, ya que es inevitable tener que estar frenando casi todo el tiempo. Por la pendiente y por las continuas curvas y contra curvas. También es bueno que la bici tenga suspensión ya que el ripio es bastante malo en algunos sectores. Por lo demás es cuestión de animarse y a disfrutarlo.

 

Lamentablemente el día que lo hicimos llovía a mares y si bien tenía una carga extra de emoción no pudimos ver bien el paisaje ni sacar muchas fotos ya que prácticamente andábamos todo el tiempo entre nubes y agua. La mejor época para ir es a partir de marzo cuando cesan las lluvias.
La empresa que contratamos para la experiencia se llama El Solario. Y realmente es aconsejable. Hay más de una y en general son todas buenas y con muy buenas bicis. Pero El Solario tiene precios muy acomodados y tanto el servicio que prestan como los guías y las bicis son muy buenas.
Ahora solo nos queda repetir la experiencia pero en la época que no llueve.