(de COHYAIQUE a CHILE CHICO) El 16 de Enero de 2009 había finalizado el viaje de Los De La Bici “De El Bolsón a Esquel.” Ese mismo día llegó María Elena para emprender la travesía de Coyhaique (Chile) a Chile Chico por la Carretera Austral Chilena. ¿Por qué comenzar en Coyhaique que está bastante más al sur si podíamos cruzar por Futaleufú que está a pasos de Esquel o por el paso Río Encuentro que si bien está más al sur no es tan lejos?. Las preguntas tienen respuesta y es muy sencillo: Por Futaleufú aún queda mucha ceniza de la última erupción del volcán Chaitén el año anterior (En algunos lugares hasta 10 cm.) y por el paso Río Encuentro nos llevaría 4 días de los 15 que teníamos además que ya habíamos hecho ambos cruces. Por Futaleufú dos veces y por Río Encuentro una vez con Los De La Bici. Además teníamos que considerar que el viaje de regreso a Bs. As. nos llevaría no menos de cuatro días. El 17 de enero el grupo de Los De La Bici partió hacia Bs. As. y nosotros a Sarmiento, en micro de línea (Sarmiento es un pueblo del centro chubutense que comenzó con algunos colonos y un destacamento militar y hoy es una ciudad netamente petrolera). Llegamos allí a las 5 de la tarde y teníamos que esperar el micro que venía de Comodoro Rivadavia y que pasaba a las 3,30 de la madrugada con destino a Coyhaique. Como teníamos muchas horas de espera armamos las bicis y fuimos al lago Musters (¡¡Increíble!!), luego cenamos y empaquetemos las bici para esperar el micro (Es imprescindible embalar las bicis).
Llegamos a Coyhaique al mediodía y luego de una minuciosa revisación en la aduana chilena, nos hospedamos en el hostel Lautaro ( a una cuadra de la terminal). Al día siguiente fuimos a Puerto Aisén, pensando encontrar comida de mar, cosa que no ocurrió. De regreso en Coyhaique nos informamos lo más posible sobre el estado de la carretera y los posibles lugares de hospedaje y abastecimiento. El 19 partimos rumbo a Cerro Castillo (Primer pueblo importante del camino y final del asfalto). Salimos con viento a favor lo que facilitó un tanto la pedaleada, pero al medio día las cosa cambió y justo en la trepada hacia Villa Hermosa se nos puso en contra. La trepada se hizo bastante dura por lo que al finalizarla y entrar en la reserva decidimos acampar y pasar la noche en el camping de la reserva (sin servicios pero muy bien mantenido por los guardaparques). Hasta ese punto son 50 km. aproximadamente. Al día siguiente (20 de Enero) desarmamos el campamento y luego de un abundante y tranquilo desayuno partimos a Villa Cerro Castillo distante 60 km, del camping. El viento seguía en contra pero el camino era bastante plano y muy bonito lo que hizo que sea muy agradable. Al medio día almorzamos junto a un arroyo y continuamos viaje. A los pocos kilómetros se nos presenta una vista impresionante. Una enorme bajada al valle y una vista de Cerro Castillo inigualable. Llegamos al pueblo y justo ese día había una fiesta por lo que estaba bastante concurrido. Buscamos un hospedaje y nos instalamos. Luego fuimos a participar de la fiesta popular y el desfile de los pobladores mostrando sus atuendos y costumbres. El día 21 amaneció con un sol radiante y una temperatura más que agradable, por lo que no nos costó mucho continuar con la travesía. A partir de ese punto comenzaba el ripio, lo que nos tenía un poco preocupados, por un lado por nuestra experiencia en el ripio de Chile y por otro lado por los comentarios de otros viajeros. Nuestra preocupación tenía razón de ser, a los pocos kilómetros a M. Elena se le rompió el portaequipajes debido al terrible y constante serrucho del ripio. Ese fue un momento de gran preocupación, no pasaba casi nadie y en esas condiciones era imposible continuar. Eso obligó a agudizar el ingenio y aplicar la famosa reparación argentina: ¡Lo atamos con alambre!! De esa manera pudimos continuar no solo hasta Pto. Murta sino que por todo el trayecto. Este día tuvo de todo un poco: ripio suelto, ripio con serrucho, ripio con piedrones pero lo más raro fue el ripio con ceniza volcánica del Hudson (Parecía asfalto) muy liso y firme. El día fue largo y agotador por lo que decidimos acampar junto a un río cerca de un lugar conocido por los pobladores como San Sebastián . La mañana del 22 se presentó con algo de niebla pero como la anterior, muy agradable. En realidad el clima estaba bastante benévolo a no ser por el viento que era constante y en ocasiones bastante fuerte, por lo cual se me hacía difícil encontrar la ropa adecuada. Por la tarde llegamos a Puerto Murta, entrada al lago General Carrera, muy cansados y con amenaza de lluvia. Nos hospedamos en la casa de una pobladora que ofrecía albergue y comida. Una señora muy mayor y muy agradable. Durante la cena nos contó como se vivía antiguamente y como los lagos servían de comunicación y comercio con la Argentina que además era el único contacto que tenían para conseguir mercaderías. El 23 partimos a Puerto Río Tranquilo. La mañana se presentaba lluviosa pero no demasiado fría. Ni bien rodeamos la península Levicán el clima comenzó a mejorar y los nubarrones fueron quedando atrás sobre Murta. El camino es muy atractivo ya que va costeando el lago Gral. Carrera (del lado argentino: lago Buenos Aires) pero la geografía abrupta de montañas escarpadas produce un agotador sube y baja, baja y sube permanentemente. De pronto estábamos a ras del agua y de repente a 50 metros de altura. Por la tarde llegamos y buscamos hospedaje y luego de recorrer varios lugares nos decidimos por uno que estaba frente al lago (Hostal Los Pinos). Ese mismo día tomamos una excursión en lancha a Las Cuevas de Mármol (imperdible). Nos embarcamos junto con un matrimonio chileno y un muchacho japonés que venía en bici desde Alaska. El 24 amaneció estupendo de manera que tomamos nuestras bicis, colocamos una de las alforjas, preparamos una vianda y salimos sin carga al glaciar Exploradores. Realmente una maravilla, un camino para disfrutar (esta vez sin carga) y con unos paisajes realmente hermosos. El 25 salimos rumbo a Puerto Bertrand. Nos esperaban 78 km. llenos de sorpresas buenas y malas. La primera era que en realidad desconocíamos la distancia exacta pues no figuraba en mapas y los pobladores no podían precisarla. Rompí una cubierta y tuve que ingeniármelas para repararla ya que me había olvidado la de auxilio con el grupo de Los De La Bici. En el camino nos encontramos con varios ciclistas de distintas nacionalidades pero lo mas curioso fue una familia completa llena de niños de distintas edades y cuando le preguntamos como hacían nos dijeron que ellos no tenían un destino definitivo y que pedaleaban al ritmo del mas pequeño (esa familia sabía disfrutar del viaje). El otro personaje era un francés que solo se detuvo unos minutos mientras yo trataba de arreglar mi cubierta, el personaje en cuestión solo paraba a la hora de dormir; inclusive comía mientras pedaleaba. Por la tarde y bastante extenuados llegamos a Puerto Bertrand. No teníamos ni ganas de buscar mucho donde hospedarnos pero por suerte encontramos la casa de Doña Ester. Un lugar muy limpio y agradable cuya dueña cocina de maravilla. Estábamos acomodándonos cuando llegó el francés y junto con un matrimonio chileno pasamos una velada muy simpática y tomando un excelente vino que traía la pareja. Al día siguiente decidimos echarle un vistazo al lago y sus alrededores por otro lado estábamos bastante cansados con la jornada anterior por lo que decidimos pasar el día. Estábamos recorriendo la costa del lago junto a la pareja de chilenos y nos encontramos con una hostería sobre la costa del lago que era realmente de ensueño. La mitad estaba construida sobre el lago y la otra sobre la orilla, tenía todas las comodidades y cuando preguntamos el precio no lo dudamos un minuto, los cuatro nos mudamos a la hostería. Ese fue un día inolvidable, los chilenos Philip (que en realidad era inglés) y Nicole nos ofrecieron ir de picnic a la orilla opuesta del lago ya que ellos tenían una lancha. Aceptamos la invitación y pasamos un día maravilloso. El 27 nos despedimos de nuestros amigos ya que ellos estaban esperando un repuesto para su camioneta y debían quedarse quien sabe cuanto tiempo más. La salida de Pto. Bertrand es realmente hermosa y va bordeando el río Baker. Un río realmente atractivo lleno de rápidos y vueltas y de un color turquesa que lo hace contrastar con el ocre de las montañas.
No sé si ya estaba muy cansado o qué pero me pareció el tramo más agotador de todos. Nuestro destino esta vez era Cochrane. La particularidad de este tramo es que el paisaje cambia totalmente y se hace mucho menos arbolado y toma un aspecto un tanto mas desértico pero igualmente bello. Fueron 51 Km. pero parecieron 1000, parecía que nunca llegábamos y en varias oportunidades tuvimos que bajar de las bicis y empujar a pie (las subidas son muy abruptas y el camino estaba destruido). Durante el trayecto pudimos ver manadas enormes de guanacos y algunos zorros. Por fin bien entrada la tarde llegamos a Cochrane. Conseguimos un hospedaje y rápidamente nos instalamos. A día siguiente es decir el 28 decidimos realizar una mini travesía al parque y reserva natural Tamango. Allí averiguamos que había una cabaña en medio del parque junto al río y que en dos días estaría disponible. Luego de deliberar un rato decidimos reservarla. Ahora deberíamos replantearnos el viaje. Nos quedaban muy pocos días y no nos alcanzaba para hacer todo el recorrido, además estaba lo de la cabaña. Teniendo en cuenta que regresar de esos lugares no es fácil ya que no hay transporte todos los días y se deben hacer una serie de combinaciones teníamos que programar muy bien las cosas. Decidimos ir a Caleta Tortel en bus ya que son 120 Km. y nos demandaría dos días llegar.
Cuando llegamos a Caleta Tortel no podíamos creer lo que estábamos viendo. Una ciudad construida sobre pilotes de ciprés en la ladera de una montaña prolongándose sobre la costa del mar y toda comunicada por una maraña de pasarelas que se entremezclan con los árboles y la vegetación. Las casas son todas de madera al igual que la plaza y los juegos infantiles. El lugar por ser muy lluvioso se encuentra lleno de flores y tiene un matiz verde brillante. El mar que en ese lugar parece un lago está rodeado de montañas que forman un archipiélago increíble. Se trata de un lugar único en el mundo.
Nos hospedamos en lo de Javier Pinilla, un personaje como pocos, sumamente gracioso y muy pícaro nos hacía reír todo el tiempo. Nos juntamos un grupo que estábamos en la caleta y contratamos un viaje en lancha a la Isla de los Muertos, un lugar muy raro y lleno de intriga y leyendas. No se si hay muertos pero está lleno de tumbas enmohecidas por acción del tiempo. Al otro día regresamos a Cochrane. El 31 tomamos nuestras bicis y fuimos al parque Tamango donde habíamos reservado la cabaña. Las bicis quedaron en un galponcito del concesionario y nos embarcamos en una lancha que nos llevaría hasta el centro del parque donde estaba la cabaña. El viaje fue hermosísimo por el río. Cuando llegamos tuvimos que cruzar un cerrito ya que la lancha no podía continuar. Del otro lado en medio del bosque y junto al río estaba la cabaña. Era muy pequeña no tenía luz eléctrica y como sistema de calefacción tenía una salamandra que encendimos rápidamente. Los boteros se fueron y quedamos solos, decidimos hacer una caminata por el lugar y subimos a un cerro de donde teníamos una espectacular vista el lago Cochrane que del lado argentino se llama Pueyrredón. Por la mañana nos sorprendió ver huemules pastando alrededor de la cabaña, rápidamente salimos y logramos tomarles algunas fotos y filmarlos.
Por la tarde nos vinieron a buscar y retornamos al pueblo. Al día siguiente tomamos un bus a Chile Chico. El bus estaba repleto de bicis casi todos éramos ciclistas y de todas partes del mundo. Había un brasileño que ya nos habíamos cruzado en Pto. Tranquilo que llevaba una bici hecha de caña de bambú con la que, increíblemente, recorrió toda la carretera. El camino bordea todo el lago y son realmente impresionantes los paisajes que se pueden ver. El chofer era un fenómeno, un tipo genial y por sobre todo muy buen conductor. Llegamos a Chile Chico por la noche y buscamos un hospedaje. A la mañana siguiente partimos en bici a Los Antiguos (Argentina). Pasamos el día recorriendo el pueblo (el viento era insoportable) y a la madrugada salimos en micro para Comodoro Rivadavia. Estuvimos en la ciudad un día entero y al día siguiente tomamos un vuelo a Bs. As. donde lamentablemente finalizó el viaje.
Ruben Gonzalez
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