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Una aventura en el barro
Estaba todo calculado. Toda la semana consultando el Meteofa, el Weather Channel y todo lo que pudiera existir. La lluvia se presentaría el domingo por la madrugada y persistiría hasta el medio día o primeras horas de la tarde.
Salimos de Bs. As. A las 11,45 PM del viernes luego de cargar las bicis en el trailer. A las 6,30 AM Llegamos a la laguna La Brava. Desayunamos,  armamos las carpas y salimos para Balcarce en el bus.
Se hicieron las 10hs. cuando comenzamos lo que sería la aventura del fin de semana.
De a poco nos fuimos adentrando en las sierras, el camino estaba polvoriento pero en buen estado y el viento a favor nos permitía rodar a buen ritmo.
Al mediodía hicimos la parada para el almuerzo. El viento se iba haciendo más y más fuerte. Terminamos el almuerzo y continuamos con la travesía.
Faltaban 17km. cuando comenzó una leve llovizna. Fue el comienzo de la odisea.

En menos de 15 minutos la llovizna se convirtió en un aguacero, y en menos de media hora, el camino era un lodazal.Unimog Salvador
Subimos las bicis al trailer lo más rápido que pudimos y continuamos en el bus, el que comenzó a derrapar para un lado y otro del camino hasta que ya no pudo avanzar.
Los varones nos bajamos y comenzamos a empujarlo y a mantenerlo sobre el camino.
El trailer se había convertido en un ancla que no dejaba avanzar ( las ruedas ya no giraban debido al barro que tenían). Desenganchamos el trailer y continuamos empujando el bus por los costados tratando de mantenerlo en la huella.
No habíamos hecho más de 600 metros del trailer cuando derrapó más de la cuenta y ya no pudimos hacer nada. Quedó varado.
Sin señal de teléfono no teníamos como pedir ayuda a la vez que la lluvia se hacía cada vez más y más fuerte.
Con  Giri  decidimos ir a pié para buscar algún tipo de auxilio.
Llevábamos unos 5 km. caminando, patinando y enterrándonos en el barro cuando en el medio de la tormenta nos encontramos con un paisano que venía montado  en una Gran Cherokee.
Lo detuvimos y le explicamos la situación, a lo que nos dijo que regresemos al bus que él iba a intentar comunicarse con la policía o alguien que tenga un tractor y luego nos diría que respuesta tenía.
Comenzamos el regreso al bus pero inmediatamente pensamos que si el paisano nos había mentido o no podía comunicarse con nadie estaríamos igual que al comienzo.
Por otro lado no podíamos irnos y dejar al grupo sin noticias.
Fue entonces que decidimos que yo regresaría al bus con el grupo y Giri continuaría caminando hasta el camping.
Cuando llegué al bus les conté lo ocurrido y nos quedamos a esperar lo que acontezca.
Al rato de esperar la sed  nos empezó a ganar y no teníamos agua en el bus por lo que vacié una alforja y fui a buscar las caramañolas que estaban en las bicis.
Las horas transcurrían y no teníamos la menor idea de lo que pasaría. Repartimos un poco de queso que por casualidad había quedado en el micro y unos huevos duros que quedaron del almuerzo.
Se hizo la noche y ni siquiera podíamos escuchar el partido por lo que nos dedicamos a ver películas en el bus.
Como a las 11 de la noche vimos unas luces rojas que se acercaban. Eran los bomberos que venían en un Unimog.
Como no podían trasladarnos a todos llevaron a un primer grupo de 6 personas. Aproximadamente a las 2.30 de la madrugada los bomberos retornaron, pero ahora con  dos vehículos por lo que pudimos irnos todos.
La odisea terminó a las 5 de la mañana cuando luego de un baño caliente nos fuimos a dormir.
Al día siguiente gracias a la amabilidad de una familia marplatense que tenía un Land Rover pudimos ir a busca el bus con el trailer y las bicis.
El lunes amaneció soleado y pudimos continuar con la pedaleada.
Debemos agradecer a los Bomberos Voluntarios de Balcarce que estuvieron impecables y con una predisposición excelente.
A Nico (dueño del camping) por lo que se movió para conseguir a los bomberos.
A Ale (nuestro chofer) por soportar estoicamente el barrial que le hicimos en el micro y nunca perder la calma.
A Giri que realizó una caminata increíble hasta el camping en las peores circunstancias.
Y en especial a todo el grupo que siempre mantuvo la calma y nunca perdió el buen humor.
Sin duda alguna, fue una salida para recordar por el resto de la vida.
A todos ¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!
Ruben.